El país de origen es el primer dato que pide un comprador, incluso antes que el peso. Pesa en el precio, en el color que cabe esperar y en lo que un laboratorio podrá certificar.
Colombia sigue siendo la referencia, con sus tres grandes nombres, Muzo, Coscuez y Chivor, detallados en la página de las minas de esmeralda de Colombia. Zambia aporta cerca de una cuarta parte de la producción mundial con un verde más azulado. Afganistán produce en el Panjshir piedras que pocos saben situar, y Australia conserva cuatro yacimientos que las clasificaciones olvidan.