Compartir
Cuaderno de viaje · Colombia
De Bogotá a Muzo, rumbo a la región de Boyacá, célebre por sus esmeraldas
Este eje une la capital colombiana con la capital mundial de la esmeralda, en el occidente del departamento de Boyacá. Cerca de 200 km, de los cuales alrededor del 60 % de asfalto y el 40 % de pista, un descenso de más de 1 800 metros de altitud y un 4x4 imprescindible en la segunda mitad. Filmamos y documentamos este trayecto durante una de nuestras expediciones de compra en origen. Así es realmente la ruta de las minas, hora a hora.
Dejar la ciudad antes del amanecer
Se sale de noche, del centro de Bogotá, a pocas calles del barrio de los comerciantes donde se negocia la esmeralda. La elección de la hora no es romántica: hay que despachar el altiplano temprano para atacar la pista de montaña a plena luz y llegar a Muzo antes de que caiga el día. A 2 640 metros, la ciudad es fría, las calles aún están vacías y la carretera enfila hacia el norte.
Dos o tres horas de asfalto
La primera parte es la más rodada. Se sale de Bogotá por el norte y se atraviesa la sabana del altiplano cundiboyacense, dobles calzadas, pastos, eucaliptos y lagunas. Es aquí donde se concentra el 60 % asfaltado del trayecto. La carretera sube y baja entre los pueblos, bordea los grandes lagos de la altiplanicie y llega luego a Chiquinquirá.
Chiquinquirá es el verdadero punto de entrada a la zona esmeraldera: es la última ciudad de importancia antes de las minas, el último sitio donde repostar, sacar dinero y abastecerse como es debido. Pasado ese punto, todo se vuelve más rudimentario.
Donde se acaba el asfalto
Después de Chiquinquirá se abandona el eje principal y la carretera cambia de naturaleza. El asfalto deja paso a la pista, grava, calamina, baches y pasos estrechos. Es el 40 % sin asfaltar, y empieza aquí. En estación seca se pasa. En época de lluvias fuertes, típicamente de abril a mayo y de octubre a noviembre, la pista se vuelve embarrada y resbaladiza, y el 4x4 deja de ser una comodidad para ser una necesidad. Sin él, sencillamente no se pasa.
La caída hacia el verde
Es la parte más lenta y la más espectacular. En unas pocas decenas de kilómetros se cae del altiplano frío (2 500 m) al clima cálido del occidente de Boyacá (unos 800 m). El páramo seco se convierte en selva tropical húmeda. La carretera se reduce a una cinta tallada en la ladera del acantilado, en curvas cerradas, con precipicios a un lado y la pared al otro. Después la vegetación se cierra, el aire se espesa y el valle se abre a un verde denso y mineral a la vez.
Muzo: y dos horas más
Muzo aparece al fondo del valle, pequeño pueblo minero a unos 800 metros, donde la esmeralda está por todas partes, de las conversaciones a las aceras y hasta la economía entera del pueblo. Pero llegar a Muzo no es llegar a la mina. Para alcanzar los frentes de explotación más próximos hay que contar todavía con cerca de dos horas de pista de montaña, a menudo en moto cuando el 4x4 ya no pasa, en tramos donde solo una moto supera las últimas rampas.
Y las grandes minas profesionales no se visitan libremente, el acceso se negocia, se organiza y se acompaña. Uno no se presenta en un frente de explotación sin haber sido invitado.
Cuaderno de ruta
Lo que hay que saber antes de tomar esta carretera.
(más con lluvia)
~40 % pista
(abr-may, oct-nov)
4x4 o moto
Una ruta segura, pero sin ingenuidad
La región de Muzo tiene una historia violenta, ampliamente documentada: las «guerras de la esmeralda» y la figura de Víctor Carranza marcaron el final del siglo XX. Ese periodo ha quedado atrás y la zona se ha apaciguado; el trayecto se hace sin contratiempos de día. Pero un hecho permanece: este eje es conocido por ser transitado por compradores y comerciantes de esmeralda y, por ello, atrae su cuota de codicias. Ya se han producido casos de robo y de agresión.
La regla que aplicamos es sencilla. Rodar de día, ser discretos, mantener piedras y dinero fuera de la vista e ir acompañados de una seguridad local en cuanto se transporta valor. Es el funcionamiento normal del oficio en este terreno.
Por qué esta ruta cuenta
Este trayecto no es un decorado. Es el primer eslabón de la trazabilidad que reivindicamos. Cada esmeralda que traemos ha recorrido físicamente esta ruta, del frente de explotación hasta Francia, pasando por Muzo y luego Bogotá. Documentar la ruta, filmarla, fecharla, contarla: eso es documentar el origen. Esa es la diferencia entre afirmar «piedra de Muzo» y poder mostrar de dónde se vuelve.
El detalle de los yacimientos, Muzo, Coscuez y Chivor, está en la página de las minas de esmeraldas de Colombia. Y una vez allí, el museo de la esmeralda de Muzo merece la parada.
Al final de la ruta
Las piedras que hacen este trayecto
Cada esmeralda de nuestra selección ha sido comprada sobre el terreno, en Colombia, y después documentada y certificada. Descubra las piezas disponibles.
Ver nuestras esmeraldasPreguntas frecuentes
¿Cómo ir a Muzo desde Bogotá?
Por carretera, cuente cerca de 200 km vía Chiquinquirá, es decir, de 6 a 7 horas de trayecto en buenas condiciones. La primera mitad está asfaltada; la segunda es una pista de montaña que exige un 4x4.
¿Hace falta de verdad un 4x4?
Sí en la segunda parte del trayecto, sin asfaltar, y más aún para llegar a las minas. En estación de lluvias es imprescindible. En los últimos tramos hacia ciertos frentes, solo pasa la moto.
¿Es peligrosa la ruta de Bogotá a Muzo?
Es globalmente segura de día. La región, antaño marcada por las guerras de la esmeralda, se ha apaciguado. La prudencia sigue siendo necesaria: este eje es conocido por los comerciantes de esmeralda, así que se recomiendan discreción y, para quien transporta valor, acompañamiento.
¿Cuánto se tarda de Muzo a las minas?
Hay que contar todavía unas dos horas de pista de montaña desde el pueblo de Muzo para alcanzar los frentes más próximos, en 4x4 o en moto según el estado del camino.